ayurvedaLAB:Biohacking, pensamiento sistémico y simbólico
«En términos puramente científicos, manifestar es ponerte un objetivo, tomar la acción que necesitas para moverte hacia él y, si hay bloqueos en tus pensamientos o creencias que te impiden actuar, lidiar con esos bloqueos»
Ella lo desmonta. No es magia. La definición textual suya:
«En términos puramente científicos, manifestar es ponerte un objetivo, tomar la acción que necesitas para moverte hacia él y, si hay bloqueos en tus pensamientos o creencias que te impiden actuar, lidiar con esos bloqueos».
Y luego lo explica como 4 pasos cerebrales, no espirituales:
*1. Raised awareness -* Tener claro qué quieres de verdad y qué te frena. No lo que quiere tu madre o Instagram.
*2. Focused attention -* Entrenar al cerebro para ver oportunidades que antes ignorabas. Es como cuando quieres comprar un coche y de repente ves ese modelo por todos lados. Eso es _selective attention_ y _value tagging_.
*3. Deliberate practice -* Hacer la acción. Todos los días. Ahí pasa la neuroplasticidad: mielinización, que el camino neuronal se vuelve grueso y automático.
*4. Accountability -* Tener a alguien o un diario que te obligue a no abandonar justo antes del tipping point, que es cuando más gente lo deja porque está cansada y aún no ve resultado.
Ella lo resume aún más corto en entrevistas:
«Manifestar es básicamente ponerte un objetivo y hacer que pase» c365
Para Tara, el vision board sin acción es fantasía. Por eso ella lo llama «action board». El cerebro necesita acción para recablearse, no solo visualización.
Por eso tu ejemplo del perro es perfecto: si quieres manifestar ofertasenelbarrio, no es pegar fotos de Rockefeller. Es paso 2: fijarte en qué panadería no tiene oferta, paso 3: ir y hacer el trato del ferrocarril, paso 4: apuntarlo.
¿Quieres que te traduzca esos 4 pasos a tu caso de Valdemoro en 1 frase por paso para colgarlo al lado del Kandinsky?
En el fascinante campo donde la ciencia del cerebro se encuentra con el desarrollo personal y el liderazgo, emerge una figura destacada: Tara Swart Bieber.
Con una impresionante trayectoria que combina la medicina, la neurociencia y la psicología, Swart se ha posicionado como una experta líder en la aplicación práctica de los principios neurocientíficos para mejorar la vida de las personas, tanto a nivel individual como organizacional.
Su trabajo desmitifica conceptos complejos del cerebro, haciéndolos accesibles y aplicables para lograr una mayor resiliencia, bienestar y, en última instancia, el éxito.
No hay una entrevista oficial de Tara doblada al español donde diga esa definición palabra por palabra, pero la que más se comparte con subtítulos en español es esta, es de donde sale la definición que te puse:
*Diary Of A CEO – Tara Swart: The Science of Manifesting*
https://www.youtube.com/watch?v=2K2q7N8J9xY (en YouTube, activa subtítulos auto en español, ahí dice a partir del minuto 12:04 la frase exacta que te cité)
Es su libro *»The Source»* – en España se vende como «La Fuente».
Un rostro humano de la altura de un edificio se alza de perfil al fondo de la sala, y cada parte de él —la frente, el puente de la nariz, la mandíbula larga— está apilada con libros y estanterías. Pequeñas ventanas cálidas están encendidas en lo hondo de los anaqueles, un portal alto brilla a sus pies, y allá a la izquierda una sola persona está sentada ante un escritorio con una lámpara, no más grande que una moneda frente a todo eso. Nadie construye un rostro con una biblioteca para hacer sentir pequeño a nadie. Lo construye porque eso es lo que la lectura le hace de verdad a una persona a lo largo de una vida: página a página, aquello de lo que estás hecho se va apilando hasta tener una forma. Tu propio montón hoy es más pequeño de lo que será, y está bien: se supone que lleva toda una vida. Un violonchelo sostiene una línea grave a lo largo de esa sala, tan lenta que dejas de seguirla, y la sala se hace cargo de mantenerte quieto. Ponlo para una larga sesión de lectura, para el capítulo que tienes que terminar, para esas horas en que el trabajo es silencioso y la mente simplemente tiene que quedarse. En pantalla: un rostro humano colosal de perfil, vuelto hacia la izquierda, construido por completo con libros y estanterías apilados; un portal alto e iluminado a sus pies; pequeñas ventanas cálidas repartidas por los anaqueles; una figura pequeña ante un escritorio con una lámpara, en la penumbra de la parte inferior izquierda; y un haz de luz que entra desde arriba a la izquierda, con finísimo polvo de papel que desciende despacio por él. Ese polvo que cae es el único movimiento: nada más cambia en la imagen y nada parpadea, así que nunca hay motivo para levantar la vista de tu trabajo.