Hamer tenía Razón

Hay que mejorar la salud de los jugadores

Si te refieres al médico alemán que desarrolló la llamada Nueva Medicina Germánica, se escribe Ryke Geerd Hamer (1935–2017).

A veces aparece simplemente como Dr. Hamer.

En esta conversación, Javier Wolcoff rompe las fronteras entre la psicología, la espiritualidad y la mentalidad humana, para revelarte una idea que lo cambia todo: 🎮 La vida es un juego. Y tú, sin saberlo, llevas años jugando un papel que no elegiste. ¿Tienes una duda, historia o sugerencia para el podcast? Escríbenos por WhatsApp aquí: 👉 https://wa.me/34604548496 Desde los secretos más profundos de la Cábala hasta las teorías más modernas de la física cuántica, Javier Wolcoff nos explica que la realidad no es material, sino informacional. Que lo que llamamos “Dios” no es un ser, sino una red de conciencia infinita. Que vivimos dentro de una Matrix, diseñada para distraernos del verdadero propósito: recordar quiénes somos. 🌌 Temas que vas a descubrir junto a Javier Wolcoff: La diferencia entre el alma, el espíritu y la mente humana. Qué significa realmente “despertar” y por qué no todos los humanos son jugadores. Por qué el dolor es inevitable pero el sufrimiento es una elección. Cómo hackear la programación mental que gobierna tu vida. Qué papel juega el miedo y la polarización en la manipulación de la conciencia colectiva. Por qué el corazón es el único portal para volver al origen. Cómo distinguir si eres un jugador consciente o un NPC del sistema. ⚡ Frases que te harán replantearte todo: “La distracción del juego es hacerte creer que viniste a ser exitoso.” “El sufrimiento es una elección. El dolor no.” “Tu mente no te muestra la realidad. Te muestra lo que temes.” “El corazón es el código maestro del universo.” “Los jugadores se reconocen entre sí. Porque sienten alivio al saber que esto es un juego.” 🧠 Si te interesa la mentalidad, la psicología y la espiritualidad práctica, este episodio con Javier Wolcoff te volará la cabeza. Aprenderás que nada ocurre por casualidad, que cada experiencia es un nivel del juego, y que despertar no es escapar de la Matrix, sino recordar que tú la programaste. No hablamos de teorías. Hablamos de lo que ocurre cuando decides mirar más allá de lo aparente. Este episodio no es para todos. Pero si resuena contigo… sabrás por qué estás aquí. 🎙️ Invitado: Javier Wolcoff – experto en Cábala, conciencia y espiritualidad moderna. 👤 Presentado por: César González Alcaide, cofundador y presentador del podcast No Solo Éxito.

En Paramahansa Yogananda aparece una concepción muy cercana:

  • Dios no es simplemente una persona o un ser antropomórfico, sino la Conciencia Cósmica o conciencia infinita.

  • La conciencia individual sería una expresión de esa realidad universal.

  • El problema fundamental del ser humano es la identificación con el cuerpo, el ego y la personalidad, que hace que olvidemos nuestra verdadera naturaleza.

  • La práctica espiritual consiste, en buena medida, en recordar o realizar quiénes somos realmente.

Y ahí hay un punto muy interesante: Yogananda y Wolcoff pueden converger en la idea de que la vida cotidiana funciona como una especie de escenario de identificación y aprendizaje, mientras que la conciencia profunda permanece en un nivel más amplio.

Pero yo matizaría mucho la frase:

«Vivimos dentro de una realidad para distraernos del verdadero propósito»

porque en Yogananda probablemente sería más exacto hablar de maya: no necesariamente una realidad creada para distraernos, sino una realidad en la que la conciencia queda velada por la identificación y la ilusión de separación.

Una formulación más fiel

Podrías expresarlo así:

Lo que llamamos Dios no sería necesariamente un ser separado de nosotros, sino una Conciencia infinita de la que nuestra conciencia individual sería una expresión. La experiencia humana nos lleva a identificarnos con el cuerpo, la personalidad y el mundo exterior, hasta olvidar nuestra verdadera naturaleza. El camino espiritual consistiría entonces en despertar y recordar quiénes somos.

Y aquí tienes una conexión preciosa con el Ermitaño del Tarot que hemos estado trabajando: el Ermitaño se retira del ruido exterior no para escapar del mundo, sino para encontrar dentro aquello que había estado buscando fuera.

Eso te permite construir una línea muy potente:

Yogananda → conciencia cósmica → maya → identificación → despertar → Ermitaño → recordar quién soy.

Y además conecta perfectamente con tu capítulo «Pensamiento y conciencia: ¿quién observa a quién?»: si puedo observar mis pensamientos, emociones y personalidad, entonces surge la pregunta radical: ¿quién es el que observa? Ahí es donde Yogananda, Ramana Maharshi y ciertas tradiciones del Vedanta empiezan a tocar un territorio común.

En el Vedanta, la idea de conciencia cósmica o conciencia universal se aproxima mucho a Brahman, pero no son exactamente sinónimos en todos los contextos.

  • Brahman: la Realidad absoluta, ilimitada, sin forma y más allá de cualquier objeto o concepto. No es simplemente «una conciencia gigantesca», sino aquello que constituye el fundamento último de toda realidad.

  • Ātman: el Ser profundo de cada individuo.

  • La intuición central del Advaita Vedanta es Ātman = Brahman: la conciencia que creemos individual, en su naturaleza más profunda, no está separada de la realidad absoluta.

  • Cuando hablamos de conciencia cósmica, estamos utilizando un lenguaje más experiencial: la vivencia de que la conciencia individual deja de percibirse como algo separado y se reconoce como parte —o, más radicalmente, como idéntica— a la conciencia universal.

Y aquí hay una conexión preciosa con lo que estás trabajando en «En que piensas cuando caminas»:

pensamiento → conciencia individual → conciencia universal → Brahman

Podrías incluso establecer un puente entre Oriente y Occidente:

Jung → conciencia y dimensión transpersonal
Sivananda → conciencia como expresión del Ser
Ramana Maharshi → investigar «¿Quién soy yo?» hasta reconocer el Ātman
Advaita Vedanta → Ātman es Brahman
Brahman → realidad/conciencia absoluta

Y aquí el Tarot, especialmente El Ermitaño (IX) que veníamos trabajando, puede funcionar muy bien como símbolo del viaje: el individuo se retira hacia dentro, atraviesa las capas del ego y descubre que aquello que buscaba fuera estaba en la propia conciencia.

Una frase que encajaría muy bien en tu libro sería:

«La conciencia cósmica no sería una conciencia individual que se hace infinitamente grande, sino el reconocimiento de que la conciencia individual nunca estuvo realmente separada de la conciencia universal.»

Eso te permite además distinguirla de la idea más sencilla de «Dios como un ser»: Brahman no sería alguien que observa el universo; sería aquello en lo que el universo y toda experiencia tienen su fundamento.en «En que piensas cuando camiinas»

Si buscamos una sola carta que simbolice a la vez la consciencia cósmica y el Ātman, yo elegiría El Mundo (XXI).

🌌 El Mundo — XXI

Es probablemente la correspondencia más completa porque representa la consciencia que ya no se percibe separada del universo.

  • Ātman → el Ser profundo, aquello que permanece cuando desaparece la identificación con el ego.

  • Consciencia cósmica → la experiencia de que ese Ser no está aislado, sino que participa de la totalidad.

  • La figura central está dentro de un círculo, pero no separada de él: individuo y totalidad aparecen integrados.

  • Los cuatro seres de las esquinas recuerdan a los cuatro elementos, los cuatro puntos del espacio y la totalidad manifestada.

  • El XXI es además el final del recorrido de los Arcanos Mayores: después del viaje del Loco, la consciencia llega a la integración.

Y aquí hay una conexión preciosa con el Vedanta:

Ātman = Brahman.

El descubrimiento no consiste en que el individuo encuentre algo externo llamado Dios, sino en reconocer que su naturaleza más profunda nunca estuvo separada de la realidad absoluta.

Pero hay otra carta todavía más profunda: El Ermitaño

Para el camino hacia el Ātman, yo pondría El Ermitaño (IX).

El Ermitaño representa la retirada de la consciencia hacia dentro: apaga progresivamente el ruido del mundo, el personaje y el pensamiento para descubrir quién es el que observa.

Por eso, para tu libro ¿En qué piensas cuando caminas?, me gusta muchísimo esta secuencia:

El Ermitaño → El Mundo

IX → XXI

Búsqueda interior → reconocimiento de la totalidad

“¿Quién soy?” → “Soy aquello que nunca estuvo separado.”

Y aquí podrías introducir una idea muy potente: el Ermitaño busca el Ātman; El Mundo descubre a Brahman.

Incluso podríamos hacer que El Loco (0) sea el punto de partida: sale al mundo sin saber quién es; El Ermitaño empieza a mirar hacia dentro; y El Mundo comprende que interior y exterior, individuo y universo, nunca fueron realmente dos

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.