Albert Boadella

Albert Boadella
Vista de la cocina, muy lineal y depurada, en colores neutros en la gama de los tierra y arena, con un potente frente negro. Piedras en Paraná y granito negro, deCupaStone, trabajadas por Decor Ropema. El techo conserva el rosetón original que se encontró en la vivienda.

Vendo local con cambio de uso solicitado en Valdemoro

Irreductible batallador de los escenarios y de la ‘res publica’, celebra los 65 años de Joglars volviendo a montar ‘El retablo de las maravillas’, de Cervantes, en una gira que arranca el 9 de enero en el Teatro Cervantes de Málaga.

Este mes de septiembre 2025 se termina la reforma y ya está solicitado el cambio de uso de local a vivienda al Ayuntamiento de Valdemoro.

Puedes duplicar la cantidad invertida en un año, o antes cuando se venda el inmueble.

 

 

Alberto Aranda, interiorista: «La tendencia es eliminar azulejos en la cocina, reservándolos para zonas más delicadas de trabajo»

Si antes los azulejos conquistaban las paredes de las cocinas de suelo a techo, ahora su presencia se ha reducido notablemente. Nos lo explica el interiorista Alberto Aranda, quien nos ha contado cuáles son las opciones para sustituirlos

Como vender Carlos Arniches

Mies van der Rohe, arquitecto: «Nunca le hables de arquitectura a un cliente, háblale de sus hijos. La mayoría no entenderá lo que dices»

Una reflexión extraída de «Conversaciones con Mies van der Rohe», donde el arquitecto habla la importancia de conectar emocionalmente con el cliente, más allá de los planos y la técnica

¿Cómo se convence a alguien de que necesita una casa que aún no existe? Mies van der Rohe lo tenía claro: olvidándose de la arquitectura. Su estrategia era tan simple como revolucionaria. Mientras otros profesionales abrumaban a sus clientes con tecnicismos y teorías estéticas, él prefería hablar de lo que realmente importaba: la familia, los hijos, la vida cotidiana que se desarrollaría entre esas paredes.

En 1970, Foster realizó el Olsen Amenity Building, en los muelles de Londres, transformando el diseño de un lugar de trabajo, poniendo la colaboración y el bienestar en primer plano. Para ello, reunió a estibadores y directivos, y desafió la jerarquía social que por entonces imperaba

Desde sus humildes inicios en Manchester –donde abandonó la escuela a los 16 años tras sufrir acoso escolar y comenzó a trabajar como panadero y conductor de una furgoneta de helados para pagarse los estudios– hasta convertirse en el creador de algunos de los hitos arquitectónicos más emblemáticos del planeta, la trayectoria de Norman Foster es tan extraordinaria como inspiradora. Entre sus proyectos más icónicos figuran el Gran Patio del Museo Británico de Londres, el Apple Park de Cupertino, el viaducto de Millau en Francia y el Museo Nacional Zayed de Abu Dhabi, que pronto abrirá sus puertas. Hoy nadie discute que estamos ante uno de los arquitectos más influyentes del mundo. Sin embargo, estuvo a punto de no lograrlo. “Siempre me habían interesado los edificios”, recuerda sobre aquellos primeros años. “Fue hacia los 20 años cuando descubrí que era posible estudiar arquitectura”. A pesar de no cumplir con los requisitos académicos, la Universidad de Manchester decidió darle una oportunidad. Foster inició la carrera y, tras años de esfuerzo, obtuvo su título en 1961.

 

Un visionario que aprende del pasado

Ya sea diseñando una cúpula de cristal y acero sobre el Reichstag de Berlín –una intervención simbólica que situaba literalmente al público por encima del gobierno, en un intento por sanar las heridas del pasado alemán–, reinventando la ribera sur del Támesis con el Puente del Milenio en Londres, o imaginando complejos turísticos de estética futurista en pleno desierto saudí, Norman Foster ha transformado la manera en que habitamos y entendemos las ciudades. Sus proyectos se extienden desde las nuevas pasarelas de Venecia, construidas con materiales ultraligeros inspirados en los coches deportivos, hasta propuestas visionarias que redefinen el transporte y la sostenibilidad urbana. Pero más allá de la tecnología o la escala, lo que realmente impulsa su trabajo son las lecciones del pasado. Para Foster, mirar hacia el futuro siempre implica entender la historia.

0:19 estantería bonita, otra en la 0:39

2:14 seguir aquí

 

A nuestro cerebro y a nuestro ojo le puede gustar algo, incluso podemos admirarlo y al mismo tiempo no sentirse cómodos dentro de ese espacio.Lo que nos hace sentir bien es como nuestro sistema nervioso interpreta lo que hay dentro del espacio.

Podemos ver casas preciosas, perfectamente decoradas pero que no nos gustan, que nos dejan vacíos.

No es porque esten mal decoradas es porque están diseñadas para los ojos. Lo que nos hace sentir bien es como nuestro sistema nervioso interpreta todo lo que hay dentro del espacio. Todo esto ocurre en milisegundos.

 La clave para que nos sintamos a gusto con algo es que tiene que activar tres capas al mismo tiempo, Esto lo explica la neurociencia y lo llama la triada estética:

Capa1: La sensorial, lo que perciben nuestros sentidos, lo que vemos lo que tocamos, el sonido, los olores.

Capa 2: La emocional. Lo que sentimos cuando miramos algo. 

Capa 3: Significado. Los recuerdos o ideas que nos despierta eso. Una historia, un recuerdo.

Cuando estas tres capas se activan al mismo tiempo el cerebro no solo interpreta que lo que ve es bonito, interpreta que es un entorno adecuado, familiar y seguro para él. Si solo activamos una de estas tres capas, el cerebro lo interpreta como algo agradable , pero vacío.

2:20 Estudia como si se lo explicaras a un niño y  luego saber asociar. Luego hacer un resumen y mapas mentales. Papel reciclado amarillento porque no refleja la luz, tinta negra

9:20 datos puros y asociar como una película en color azul, toro es el 10

11:12 saco es sesenta y cuatro

No ser querido es el mayor miedo del ser humano. Otra cosa que nos detiene son las creencias, las creencias limitantes