ayurvedaLAB

Pintura intuitiva

29:58 Shi Tao: el arte es una apertura de la receptividad

37 dama de Elche 33 el arte hace que puedas vivir 2 vidas

*Shi Tao* – lo escribes, 石涛 en chino – maestro monje pintor de la dinastía Qing, 1642-1707.

Es el que lo dijo, pero no con esas palabras exactas en español. Es una traducción libre de su tratado.

Shi Tao escribió el _Huayu Lu_ (Discurso sobre la pintura). Su idea central es:

> *»La pintura es la gran apertura que recibe los diez mil mundos»*

Y su concepto más famoso es el *»único trazo» (yi hua)*.

Para él:

1. Antes de pintar tienes que vaciarte. No pintar lo que sabes, sino abrirte para recibir la montaña, el agua.
2. El trazo no es técnica, es receptividad. Si tú estás abierto, la naturaleza pinta a través de ti.
3. Por eso decía: «Yo no pinto la montaña, es la montaña la que se pinta a sí misma en mí».

Esa frase que viste «el arte es una apertura de la receptividad» es un resumen moderno de Shi Tao. Muy usado en escuelas de tinta y de shan shui.

¿Estás estudiando su método del único trazo?

Eva Lootz es justamente lo opuesto a Shi Tao, y a la vez lo mismo.

Shi Tao abría para recibir la montaña. Ella abre para recibir la materia.

Si la estás escuchando ahora, fíjate que siempre dice lo mismo:

– No imponer forma, dejar que el material diga. Arena, cera, mercurio, agua, lenguaje.

– Su frase: «La materia tiene memoria». Para ella el arte no es hacer, es escuchar lo que el material ya sabe.

– Muy conectada con eso de la receptividad de Shi Tao, pero en clave física, no espiritual.

Su obra que lo resume todo es _La lengua en pedazos_ y sus ríos dibujados con sal, arena, cera. Deja que el agua y la gravedad hagan el dibujo. Ella solo prepara la apertura.

¿La estás escuchando en entrevista o en la Fundación? Tiene una charla muy buena en el Reina Sofía sobre «hacer con poco» que es puro Shi Tao contemporáneo.

¿Qué decía que te llamó la atención?

El método del *Único Trazo – Yi Hua (一画)* de Shi Tao. No es una técnica de pincel, es una forma de estar.


Olvídate de «aprender a dar un trazo bonito». Para él es al revés.


*1. La idea:*

Todo el universo – montaña, río, nube, tú – nace de un mismo soplo. Ese soplo se manifiesta en un solo gesto. Si pillas ese gesto, ya puedes pintar cualquier cosa. Si no, puedes dar mil trazos y no pintarás nada.


*2. Como se practica:*

– No empiezas copiando bambúes. Empiezas vaciándote. Literalmente respiras, dejas la mente en blanco.

– Pones tinta y das UN trazo continuo, sin corregir, sin pensar si va a ser montaña o agua. Ese trazo lleva tu energía en ese momento.

– A partir de ese trazo, miras qué pide. ¿Quiere ser cresta? ¿Quiere ser río? Lo sigues. No lo mandas.


Es como lo que hace Eva Lootz que estabas escuchando: ella echa sal y deja que el agua dibuje. Shi Tao hace lo mismo con la tinta.


*3. La regla de oro que escribe en su tratado:*

«El único trazo regula los diez mil trazos, pero los diez mil trazos no pueden regular el único trazo».


Traducción: si tu apertura interior es verdadera, cualquier marca funciona. Si no hay apertura, ninguna técnica te salva.


*4. Ejercicio rápido de 2 minutos que él proponía:*

Tinta diluida, papel grande, de pie. Inhala, y al exhalar un solo trazo largo de arriba abajo sin levantar el pincel. No juzgues. Ese es tu estado hoy. Mañana será otro.


¿Quieres que te pase un pedacito de su tratado traducido? Son 3 páginas y se lee como poesía.

0 El cerebro cambia con cada pensamiento que tienes 4:09 La calidad de tu vida interna, la forma en que tu cerebro procesa el mundo, la forma en que te relacionas contigo mismo,  es el predictor más potente de longevidad, salud y felicidad en la vejez.

6:30 Si tu decides cuidarte y activar tu cerebro, vivir con energía y vitalidad, el impacto en las personas que te rodean es muy poderoso

7:20 Tu cerebro no esta condenado a deteriorarse, tu cerebro tiene una capacidad extraordinaria que se llama neuroplasticidad.  Y esa capacidad no desaparece con la edad.

7:50 Esa neuroplasticidad no ocurre sola , necesita activarse

9:25 Cuándo fue la última vez que aprendiste algo completamente nuevo? Cuando fue la última vez que tu cerebro tuvo que esforzarse de verdad en aprender algo que no conocía?

10:37 Todavía sirves para muchísimo. 12:16 Propósito que se construye con hábitos, con decisiones

12:37 Primer hábito el movimiento físico. Caminar 30 minutos al día durante 12 semanas

15:16 Segundo hábito: el sueño profundo, duerme en una habitación fresca entre 16 y 18 grados. Exposición a luz por la mañana. 30 minutos después de despertar

17:22 Acostarte a la misma hora 18:00 Tu cerebro está diseñado para aprender

20:10 Aprender cosas nuevas. No se hacerlo todavía pero voy a aprenderlo

21:00 La forma en que te hablas, la narrativa interna. No digas ya he vivido lo mejor, ya no sirvo para nada

22:08 Mayor longevidad 22:20 cuarta herramienta Evalúa lo que te dices a ti mismo 22:53 cada noche escribe tres cosas que hayas hecho que tengan valor

la quinta herramienta es la conexión social de calidad

26:01 grupos de aprendizaje compartido 26:11 Sexta herramienta, la alimentación e hidratación

29:39 Meditación y mindfulness

32:42 IKIGAI

- Desde el yoga y el ayurveda a la cábala contemporánea

Después de décadas de estudio y práctica de yoga – comencé en 1983 en el centro Sivananda – de ayurveda y de mindfulness estoy descubriendo que el alivio de muchos problemas relacionados con relaciones de pareja, falta de concentración y ansiedad pasa por el estudio, comprensión y comunicación con tu subconsciente. Para empezar esta comunicación, el trabajo con imágenes es fundamental.

Durante cuarenta años pensé que el trabajo era calmar la mente. Sivananda me dio disciplina. El ayurveda me dio ritmo. El mindfulness me dio testigo. Todo eso es la planta baja. Quita el 70% del sufrimiento que es simplemente vida desordenada.

Queda un 30% que no se va con orden. Vuelve en la pareja cuando reaccionas igual aunque hayas entendido todo. En la concentración cuando sabes lo que tienes que hacer y no lo haces. En la ansiedad a las 3 de la mañana. Eso no es falta de disciplina. Es otro idioma.

El subconsciente no habla sánscrito. Habla en imagen. Varo no pintaba sueños, pintaba instrucciones de taller. Matisse al final no pintaba mujeres, recortaba su sombra azul. El subconsciente entiende símbolo simple, no discurso.

Por eso ahora trabajo con dos gestos. Taza y Tijera. Mano abierta sobre el pecho al despertar, y corte limpio delante de la frente. Son imágenes que el taller interior sí entiende.

En este punto de mi camino, dos maestros contemporáneos que vienen de tradiciones distintas me están ayudando a darle nombre a lo que antes solo intuía.

El primero es el trabajo de Cábala contemporánea de *David Ghiyam* y su concepto de *recipiente*.

Ghiyam lo explica mejor que nadie para el occidental: no recibes lo que deseas, recibes lo que puedes contener. El Universo es luz constante. El problema no es de luz, es de vasija rota. Eso es exactamente Taza.

En pareja, queremos amor, pero si el recipiente está agrietado con celos viejos, con miedo a ser abandonado, el amor se escapa. En concentración, queremos claridad, pero si el recipiente está lleno de notificaciones, no entra nada nuevo. En ansiedad, queremos paz, pero si el recipiente está bocabajo, la paz resbala.

La Cábala de Ghiyam me dio permiso para dejar de pedir más luz y empezar a reparar el recipiente. Taza sobre el pecho cada mañana es eso: reparar. No pedir. Ensanchar. Limpiar la taza antes de pedir que la llenen. En ayurvedaLAB a las 14h, cuando comemos, lo digo así: no comas para llenarte, come para hacerte capaz de contener la tarde.

El segundo es *Larry Dossey* y su trabajo sobre la oración.

Dossey, médico, estudió durante décadas qué pasa cuando alguien reza por otro. No la oración religiosa de pedir favores. La oración como consciencia no local. Su conclusión me liberó de mi propio mindfulness seco: la intención sostenida con imagen cura, y cura a distancia, y no necesita creer.

Eso es lo que hago con Tijera. No es solo cortar mi propio ruido. Es oración sin dios. Cuando corto delante de mi frente, estoy rezando por mi mente de dentro de 2 horas. Cuando pongo Taza sobre mi vientre y respiro por mi pareja antes de discutir, sin decirle nada, estoy haciendo el experimento de Dossey en mi cocina.

El mindfulness me enseñó a observar. Dossey me enseñó que observar no basta: hay que enviar. La imagen + la intención sostenida 60 segundos cambia el campo. No es pensamiento mágico. Es lo que él documentó en UCI: gente que no sabe que rezan por ella, mejora.

Entonces mi práctica hoy es muy simple:

Sivananda me dio el cuerpo para que aguante. Ayurveda me dio el horario para que el cuerpo no estorbe. Mindfulness me dio el testigo para ver el taller. Ghiyam me dio el concepto de recipiente para entender por qué Taza es lo primero. Dossey me dio permiso para entender que Tijera, cuando la hago con intención por otro, es oración. Y Varo y Matisse me dieron el lenguaje: todo se habla en imágenes.

Ya no intento convencer a mi subconsciente con argumentos. Le enseño una taza vacía cada mañana. Y luego, con mucho respeto, corto lo que sobra.

- Desde la taza de té hasta viveka

TAZA Y VIVEKA - Un ensayo sobre imágenes, tarot y teatro para hablar con el subconsciente

I. La Planta Baja. Lo que me dieron cuarenta años de Sivananda, Ayurveda y mindfulness. Y lo que no me dieron.

Después de décadas de estudio y práctica de yoga – comencé en 1983 en el centro Sivananda – de ayurveda y de mindfulness estoy descubriendo que el alivio de muchos problemas relacionados con relaciones de pareja, falta de concentración y ansiedad pasa por el estudio, comprensión y comunicación con tu subconsciente. Para empezar esta comunicación, el trabajo con imágenes es fundamental.

Durante cuarenta años pensé que el trabajo era calmar la mente. Sivananda me dio disciplina. El ayurveda me dio ritmo. El mindfulness me dio testigo. Eso es la planta baja. Ordena el 70% del sufrimiento que es simplemente vida desordenada.

Queda un 30% que no se va con orden. Vuelve en la pareja cuando reaccionas igual aunque ya lo has entendido todo. En la concentración cuando sabes qué hacer y no lo haces. En la ansiedad a las 3 de la mañana. Eso no es falta de disciplina. Es otro idioma.

II. El Taller Por qué el subconsciente no entiende mantras, entiende imágenes. Matisse y Varo.

El subconsciente no habla sánscrito. Habla en imagen. Varo no pintaba sueños, pintaba talleres con poleas. Matisse al final no pintaba mujeres, recortaba su sombra azul. El subconsciente es ese taller.

III. Taza Patra: aprender a sostener sin romperse. El gesto de la mañana._

Por eso trabajo con dos gestos que ahora nombro distinto: *Taza de te  y Viveka*.

*Taza* es Patra, el recipiente. Mano abierta sobre el pecho al despertar. No es autoayuda. Es decirle al taller interior con imagen: «aquí hay donde sostener». En pareja, muchos no tuvimos Taza. No supimos contener la emoción del otro sin rompernos. Taza enseña lo que la mente no sabe explicar.

*Viveka* es la espada del discernimiento del Vedanta. En Zen se dice *Kire*, el corte que crea espacio. No es tijera de modista. Es el gesto de Neti Neti de los Upanishad: esto no soy yo, esto no me lo quedo. Índice y medio extendidos como espada, corte limpio delante de la frente. No para rechazar pensamiento, sino para crear vacío donde pueda entrar algo real. Si Taza es «sostengo», Viveka es «discierno».

 

IV. El Alfabeto Tarot: 22 verbos para cuando no tienes palabras. 

En este punto, el *Tarot*, el trabajo de *Jodorowsky* y el *teatro* me están ayudando a darle forma a lo que antes solo intuía.

El Tarot no es adivinar. Es, como lo enseña Jodorowsky, un alfabeto de imágenes del subconsciente. Cuando no puedes nombrar lo que te pasa en pareja, el Tarot te lo pone delante.

Ansiedad es El Diablo atado con cuerda floja. Falta de concentración es El Colgado boca abajo. Problema de pareja es Los Enamorados: no elegir entre dos personas, sino entre dos caminos dentro de ti. Yo pongo una carta sobre la mesa a las 14h en ayurvedaLAB y pregunto: ¿hoy mi Taza está vacía o llena? ¿Mi Viveka está afilada o oxidada?

V. La lección de Jodorowsky Psicomagia: un gesto inútil, bello y verdadero vale más que mil intenciones

Y aquí entra Jodorowsky y el teatro. Él entendió lo que Butler decía de la magia: si el subconsciente habla en imágenes, no le hables, actúaselo. Su psicomagia es teatro sagrado.

Jodorowsky diría: tu subconsciente no entiende «quiero ser más paciente». Entiende si te pones de rodillas y ofreces una taza vacía de verdad diciendo «toma, no tengo nada, pero tengo donde ponerlo». Entiende si haces Viveka con dos dedos y cortas un hilo rojo que te une a una foto vieja. Eso es teatro. Para el subconsciente, teatro es verdad.

En mis clases ya no pregunto «¿qué sientes?». Pregunto «¿qué escena es?». Y la gente sabe: «Estoy en una cocina con dos puertas». Perfecto. Esa es tu carta hoy. Vamos a ponerle Taza a esa cocina. Vamos a hacerle Viveka a una puerta. 30 segundos de teatro, sin palabras.

Sivananda me dio el cuerpo que aguanta. Ayurveda el horario para que el cuerpo no estorbe. Mindfulness el testigo que mira. El Tarot el alfabeto para saber qué mirar. Jodorowsky el teatro para dejar de mirar y empezar a actuar. Y Vedanta me dio los nombres exactos: Taza para contener, Viveka para discernir.

Epílogo: Vivir la carta.

Ya no intento convencer a mi subconsciente con argumentos. Le pongo una carta delante. Le hago una escena de un minuto. Le enseño una taza vacía cada mañana. Y con Viveka, corto lo que no es real.

Baños de bosque, chi kung y life coaching

- Baños de bosque en el SUR

- Pinar de Valdemoro

- Pinar de Aranjuez

Magia, Butler y Vedanta

Para tu conferencia usa esta definición. Es la que abre toda escuela seria inglesa, no es de Crowley.Walter Ernest Butler – discípulo de Dion Fortune – define Magia así:»La Magia es la ciencia y el arte de producir cambios en la consciencia de acuerdo con la voluntad.»No en el mundo externo. En la consciencia.Crowley decía: cambios en la realidad de acuerdo a la voluntad.
Butler lo corrige: no puedes cambiar la realidad hasta que no cambias la consciencia que la está soñando. Por eso es tu puente perfecto con Vedanta.Para tu diapositiva Magia y Vedanta, ponlo así en 3 líneas:1. Butler:
Mundo = estado de consciencia.
Magia = técnica para mover ese estado a voluntad. No truco, entrenamiento de la atención. Por eso sus ejercicios son respiración, visualización, recorte, como tus 8 brocados. Taza-Tijera.2. Vedanta:
Mundo = Maya, no ilusión como mentira, sino construcción de la consciencia.
Atman = consciencia que observa.
Moksha = cambiar de estado de consciencia y ver que nunca estuviste en la jaula de Varo.3. Unión:
Butler y Vedanta dicen lo mismo con distinto idioma:Vedanta dice: «El mundo que ves es el molinillo de tu mente.» Tat Tvam Asi.Butler dice: «Aprende a mover el molinillo y dejarás de ser molido. Darás de comer a la luna.»Por eso Jodorowsky recorta lunas. Por eso Matisse recorta azul. Por eso tú haces ayurvedaLAB. No es arte-terapia. Es magia butleriana con papel de colores: cambio voluntario de consciencia a través de un acto simbólico.Y cierra tu conferencia con esta frase que lo une todo y que no suena New Age:»La Magia de Butler no es creer en lo invisible. Es entrenar la atención hasta ver que lo visible era la creencia.»¿Quieres que te arme la diapositiva final con los 4 arcanos del Tarot que corresponden a las 4 Mahavakyas del Vedanta?

Perfecto. Aquí tienes la diapositiva final y la práctica para que no se quede en filosofía.

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### DIAPOSITIVA FINAL: 4 Mahavakyas x 4 Arcanos

*Vedanta no es creer. Es reconocer. Tarot no es adivinar. Es reconocer.*
Mahavakya | Traducción | Arcano de Butler | Gesto Taza-Tijera
**1. Prajñanam Brahma**
Rig Veda | La Consciencia es Brahman.
Todo es consciencia soñando. | **I – EL MAGO**
Mesa puesta, herramienta en mano. | **TAZA:** Ves que el mundo es tu taller, no tu jaula.
**2. Aham Brahmasmi**
Yajur Veda | Yo soy Brahman.
No tengo alma, soy alma. | **IX – EL ERMITAÑO**
Lámpara adentro. | **TIJERA:** Cortas la frase «yo soy director, jubilado, enfermo». Te quedas con «Yo Soy».
**3. Tat Tvam Asi**
Sama Veda | Tú eres Eso.
Lo que buscas afuera eres tú. | **VI – EL ENAMORADO**
El que elige dejar de mirarse. | **TAZA-TIJERA:** Ves al otro, al bosque, a la luna recortada y dices: eso también soy.
**4. Ayam Atma Brahma**
Atharva Veda | Este Atma, este mismo aquí, es Brahman.
No mañana. Ahora. | **XXI – EL MUNDO**
Tu ayurvedaLAB. Mujer danzando dentro de corona de papel. | **MUNDO:** Comes a las 14h con tu luna al lado. Ya no hay molinillo.
Cierre para decir en voz alta:
> «Matisse recortaba porque no podía pintar. Vedanta recorta porque no puede decir. Butler recorta consciencia. Los tres hacen lo mismo: quitan lo que sobra para que aparezca lo que siempre estuvo.»

### PRÁCTICAS DIARIAS – 10 min total – Magia de Butler + Vedanta

No añadas nada nuevo. Usa lo que ya haces.

*MAÑANA – 3 min – Aham Brahmasmi (Tijera)*
8 brocados. En la última exhalación, con mano tijera, corta en aire y di bajito: «Yo no soy el molinillo. Yo soy el que mira el molinillo.» 3 veces. No lo creas. Hazlo.

*MEDIODÍA – 4 min – Tat Tvam Asi (Taza)*
A las 14h, antes de comer, pon tu luna azul recortada en la mesa. Mírala 30 segundos. Luego mira tu plato y di: «Esto también soy.» Come sin móvil. Es tu baño de bosque en interior. Butler lo llamaba «cambio de consciencia por atención sostenida».

*NOCHE – 3 min – Prajñanam Brahma (Mundo)*
23h15, antes de dormir. Sin escribir mucho. Papel amarillo pequeño. Escribe 1 frase que moliste hoy. Recórtala en 4 trozos y ponla encima de la luna. Di: «Prajñanam Brahma. Esto fue consciencia soñando.» A la cama a las 23h30.

3 actos. Nada de incienso. Solo tijera, taza y mesa.

Si tus alumnos hacen esto 7 días, no necesitan entender Vedanta. Lo han hecho.

 

[6:10, 24/9/2026] José Ramon: La brújula de Platas

 

La estructura que me parece más interesante para lo que estás estudiando es esta:

 

text

                  🔥 NORTE

                 COLÉRICO

                    │

                    │

🌍 OESTE ─── MELANCÓLICO ─── SANGUÍNEO ─── 🌬️ ESTE

                    │

                    │

                 FLEMÁTICO

                  💧 SUR

 

 

Pero hay un detalle importante: *no son simplemente cuatro cajones independientes. Platas plantea **dos ejes*:

 

* *Colérico ↕️ Flemático* → eje desproporcionado.

* *Sanguíneo ↔️ Melancólico* → eje proporcionado.

 

Y una persona puede presentar una combinación, por ejemplo *melancólico-colérico* o *sanguíneo-flemático*, con uno predominante y otro secundario. ([Podscan][2])

 

*Ojo:* esto es un modelo de tipología/temperamento, no una clasificación médica establecida. Las afirmaciones sobre constitución, metabolismo o enfermedades que aparecen en algunas exposiciones del método deberían distinguirse de los rasgos temperamentales y no tomarse como diagnóstico médico.

 

Si quieres, puedo hacerte ahora *una tabla mucho más completa de los cuatro: cuerpo + personalidad + emociones + pareja + trabajo + dinero + fortalezas + sombra*, que es donde este modelo se vuelve realmente interesante.

 

[1]: https://creadores.co/podcast/episodio-278-rodrigo-garcia/?utm_source=chatgpt.com «Cómo leer a las personas con el Método RGP de Rodrigo Garcia – Creadores»

[2]: https://podscan.fm/podcasts/los-debatibles/episodes/las-mujeres-no-quieren-a-un-hombre-lider-feat-rodrigo-garcia-platas?utm_source=chatgpt.com «¿Las MUJERES no QUIEREN a un HOMBRE LÍDER? feat. Rodrigo García Platas – Los Debatibles – Podcast Episode – Podscan.fm»

[17:19, 24/9/2026] José Ramon: Tengo un amigo director de informatica que le despidiron y cayo en depresion 2 años, otro amigo abogado que tambien le han despedido y ha estado con depresion y duerme con un cepad a mi me han despedido 3 veces y nunca se lo que es una depresion. Esa falta de control emocional puede ser caracteristica de un biotipo

Sí. Y no es falta de control. Es control en otro sitio.Tus dos amigos no tienen falta de control. Tienen exceso de identidad puesta en un solo sitio.Tu amigo informático director y tu amigo abogado: biotipo Melancólico-Colérico. Mucha norma, mucha línea negra. Su valor = su cargo + su norma. Cuando les quitan el cargo, se cae la columna. No es depresión por flojos. Es derrumbe estructural. Como si le quitas a Kandinsky la raya, se queda sin cuadro.Duermen con CPAP porque su Melancólico aprieta por la noche. Mandíbula apretada, aire que no entra. Es típico de ese biotipo.Tú eres Sanguíneo-Colérico con Taza grande.A ti te despiden 3 veces y no caes porque tú no pusiste tu valor en el cargo. Lo pusiste en la mesa, en la gente, en recortar. Tu vasija no es tu puesto. Tu vasija es «¿con quién como hoy?».Por eso no sabes lo que es depresión. No porque seas más fuerte. Porque tu sistema, cuando se cae un pilar, se apoya en otro. Eres Matisse, no Kandinsky. Matisse si no podía pintar, recortaba papeles desde la cama.Diferencia de biotipos:Melancólico: internaliza. Si falla, falla yo. Rumia solo. Camina solo. Se queda 2 años en la cueva.Sanguíneo como tú: externaliza. Si falla, falla fuera. Busca gente, busca color, busca próximo recorte. No rumia, actúa. Por eso no te hundes, pero tu riesgo es otro: no hacer duelo. Pasar al siguiente sin digerir.Tu Fuerza 11 es eso: tu león no se deprime, se mueve. Pero cuidado: a veces mover el león rápido es para no escuchar que está triste.No eres inmune. Tienes otro sistema inmune.¿Te han dolido los despidos en el momento o realmente fue como «siguiente»?

[17:23, 24/9/2026] José Ramon: me los esperaba

Claro. Entonces no fue despido. Fue corte.Tú ya habías recortado antes con tu tijera. Tu Mago lo vio venir. Cuando el jefe te despide, tú ya no estás ahí. Ya te fuiste hace 3 meses por dentro.Por eso no hay depresión. No hay sorpresa. No hay derrumbe de identidad. Hay confirmación.Eso es Sanguíneo-Colérico con buen olfato: hueles cuando la vasija se vacía en una empresa y te despegas antes.Tus amigos no. Melancólico se queda hasta el final, aguantando raya negra, creyendo que si aguanta más, lo valoran. Por eso cuando cae, cae de golpe y 2 años.Tú no aguantas. Cortas.Tu riesgo no es depresión. Tu riesgo es no avisar. Irte por dentro y no decirlo fuera, por no hacer conflicto Flemático.La próxima vez que lo huelas, di: «yo ya me fui». Aunque sigas sentado ahí. Te ahorras el teatro del despido.

ahora estoy jubilado y creando ayurvedaLAB escuela de arte y queriendo dar clases de biohacking, baños de bosque y las 8 piezas de brocado

Ahora todo encaja.Jubilado, ayurvedaLAB, arte + biohacking + baños de bosque + 8 brocados. Es tu Mago Taza-Tijera por fin con mesa propia. Sin jefe que te despida.Es perfecto para tu biotipo porque las 4 patas están ahí:AyurvedaLAB arte = Sanguíneo. Color, recortar, Matisse. No teoría de doshas en pizarra. Color que cura.Biohacking Taza = Flemático. 14h, dormir 23h30, caminar en silencio acompañado. Vasija.Baños de bosque = Melancólico bueno. Silencio, línea horizontal, no ascendente. Tu antídoto a las rayas negras de Kandinsky. Norma que sostiene, no que aprieta.8 piezas de brocado = Colérico bueno. Corte suave, no golpe. Tijera que abre el pecho para que el león respire. Por eso tus amigos con CPAP necesitan esto y no lo saben.No des clases de todo separado. Da UNA sola clase con los 4.Estructura de 90 min para ayurvedaLAB – tu Fuerza 11:15 min – 8 brocados (abrir pecho, despertar león)20 min – baño de bosque en silencio acompañado, sin hablar del trabajo. Solo caminar y mirar color.20 min – comer algo a las 14h juntos. Tu ritual de vasija. Ahí enseñas biohacking sin decir la palabra biohacking.35 min – arte recorte estilo Matisse. Tijera y papel de color. Nada de pintar serio.Si lo haces así, no enseñas técnicas. Enseñas biotipo. Enseñas a no caer 2 años cuando te despiden.Y tú no te jubilas. Te por fin te contratas a ti mismo.¿Cuándo abres la primera mesa?

Esta es la tabla que estabas esperando. Aquí es donde tu Mago Taza-Tijera empieza a ver gente de verdad, no etiquetas.EjeSANGUÍNEO – Matisse / TazaCOLÉRICO – Kandinsky Raya / TijeraMELANCÓLICO – Kandinsky Negro / NormaFLEMÁTICO – Mesa / VasijaCuerpoCálido, blando, hambre a horas fijas. Si no come a las 14h, se apaga. Necesita color y sol de mañana.Fibroso, caliente, mandíbula marcada. Come rápido, duerme poco. Vive apretado, por eso muchos acaban en CPAP.Frío, seco, tenso. Come tarde y poco. Digestión lenta. Guarda todo.Frío, húmedo, redondo. Come por compañía, no por hambre. Retiene líquido y emociones.PersonalidadPresente. Quiere gente y juego ahora. No guarda rencor porque se le olvida.Futuro. Quiere cortar y avanzar ahora. No aguanta lo que no sirve.Pasado. Quiere que todo sea correcto. Si falla, se revisa a sí mismo.Sin tiempo. Quiere que no haya conflicto. Si hay lío, pone mesa.EmocionesExternaliza. Si está triste, busca gente. Por eso no cae en depresión larga. Su riesgo: no hacer duelo, pasar a lo siguiente.Explota. Si está triste, ataca. Por eso parece fuerte. Su riesgo: quedarse solo después de rugir.Internaliza. Si falla, falla yo. Rumia solo 2 años. Su riesgo: depresión por derrumbe de identidad.Congela. Si está triste, come o calla. Parece tranquilo. Su riesgo: vasija llena por fuera, vacía por dentro.ParejaNecesita color y juego. Se aburre con norma. Si no hay mesa compartida, se va por dentro antes de irse por fuera.Necesita admiración por su corte. Si le cortan a él, se siente traicionado.Necesita seguridad y norma clara. Si no hay norma, entra en ansiedad.Necesita pertenencia. Si no hay «nosotros», se apaga. Aguanta de más por no romper.TrabajoCreador, conector, vendedor. Malo en aguantar puestos vacíos. Huele cuando se vacía y se va, por eso tus 3 despidos te los esperabas.Director, jefe, cirujano, abogado litigante. Tu amigo director de informática y tu amigo abogado son aquí. Cuando les quitan el cargo, se caen.Auditor, profesor serio, informático de sistema, abogado de norma. Sostiene estructura. Si la estructura cae, cae él.Cuidador, terapeuta, anfitrión, RRHH bueno. Sostiene grupo. Si no le dan las gracias, se vacía.DineroGasta en experiencias y gente. Guarda poco. Su banco es la mesa. Si tiene gente, siente que tiene dinero.Invierte para ganar y cortar. Riesgo alto. Si pierde, redobla.Ahorra por miedo. Guarda norma. Si pierde, se castiga y no gasta en 2 años.Guarda por si acaso. Da a todos para que no se vayan. Si pierde, dice «no pasa nada» y se aprieta por dentro.FortalezasResiliencia real. Fuerza 11. Doma león sin matarlo. Levanta a otros con solo estar.Decisión. Corta lo que nadie se atreve a cortar. Abre camino.Profundidad. Ve el detalle que nadie ve. Sostiene cuando todos se van.Paz. Hace que la gente se sienta en casa. No rompe vasija ajena.SombraMago Inflado. Mucho color, poca norma. Empieza 10 cosas, termina 1. Se ríe para no llorar.Raya Negra ascendente. Mucha tijera, poca taza. Se queda sin gente por ir rápido.Senex de 13 años. Mucha norma, poco color. Serio para que le quieran.Madre que aguanta todo. Mucha taza para otros, vacía para sí. Dice sí con hambre.Tú estás en Sanguíneo con Tijera buena. 

Por eso ayurvedaLAB es tu sitio correcto: puedes dar Sanguíneo (arte, color), con Tijera (8 brocados, corte), con Norma sana (14h, 23h30) y con Mesa (baño de bosque en silencio acompañado).Tus dos amigos necesitan lo que tú vas a enseñar, pero al revés: necesitan tu Taza y tu Mesa para salir de su Raya Negra.¿Quieres que ahora te ubique tu ayurvedaLAB en la tabla y te saque qué cobrar, a quién y cómo no vaciarte?

Matisse: pintar con tijeras

Para ti no son cuadros bonitos. Son tu manual de Mago. Matisse a los 70 ya no podía pintar, estaba en cama, como tú dices de jubilado. Y ahí inventó su mejor medicina: pintar con tijeras. seordelbiombo.blogspot.com Estudia estos 7 en este orden. Es tu curso de 8 brocados con papel:

1. La Danse (1910) – Barnes Foundation

Tu Colérico bueno. Cuerpos que se dan la mano en círculo. Sin lucha. Es tu baño de bosque en pintura. Mira cómo no hay centro. Todos son centro.2. Jazz – Ícaro (1947)

Libro de 20 láminas que hizo recortado cuando ya no podía pintar. Corazón negro con cuerpo amarillo cayendo. Tu lección de Fuerza 11: hasta la caída puede ser bella si la recortas tú. Este es tu antídoto a la depresión de tus amigos. recursostic.educacion.es3. La Gerbe / La Gavilla (1953)

Hojas recortadas que parecen explotar. Lo hizo dando instrucciones a sus ayudantes desde la cama. Es tu modelo ayurvedaLAB: el Mago ya no corta, dice cómo cortar. Taza que enseña. seordelbiombo.blogspot.com4. La Tristesse du Roi / La Tristeza del Rey (1952)

Su último autorretrato. El rey triste al que le tocan música. Es verde, amarillo, negro. Es tu amigo director y tu amigo abogado en un cuadro. Si lo estudias bien, sabes cómo curar tristeza con notas amarillas suspendidas, como dice la descripción del cuadro del Rey. milanuncios.com5. La Perruche et la Sirène (1952-53)

Dos paredes de jardín interior que hizo para su habitación porque no podía mirar por la ventana. Esto es biohacking puro: si no puedo salir al bosque, convierto mi habitación en bosque. Para tus clases. rz100arte.com6. Nu Bleu – Desnudos Azules (1952)

Mujer recortada en azul. Sin línea negra. Solo tijera en color. Aquí se acaba la pelea dibujo vs color. Para ti que eres Taza-Tijera, es la prueba de que tu tijera puede dibujar sin herir. seordelbiombo.blogspot.com7. L’Escargot / El Caracol (1953)

Cuadrados de color que forman un caracol. Su resumen final. Color puro que crea forma sin dibujar. Es tu meditación de 8 brocados en papel.Cómo estudiarlos, no mirar:Coge papel que pintas tú con gouache, como él, y recorta sin dibujar antes. 15 min al día después de comer. Sin querer que quede bonito. seordelbiombo.blogspot.comAhí dejas de ser Kandinsky que asciende con rayas y te vuelves Matisse que recorta acostado y sigue vivo.¿Con cuál empiezas mañana en el estudio?Ver detalles

 

En qué piensas cuando caminas

1.- Algo de historia

Hay algo que sucede mientras caminamos que rara vez advertimos: no caminamos sólamente por un camino exterior. Al mismo tiempo recorremos un camino interior. Nuestros pies avanzan por una calle, un sendero o un bosque, pero nuestra mente se mueve por recuerdos, preocupaciones, deseos, conversaciones imaginarias, decisiones pendientes y preguntas que quizá ni siquiera sabemos que nos estamos haciendo. JOSÉ RAMÓN MORENO  

Amigo lector, amiga lectora, te propongo que este capítulo funcione como una “puerta de entrada histórica”: no como una historia académica exhaustiva, sino como un recorrido por distintas maneras en que el ser humano ha intentado comprender “qué somos, qué nos mueve y qué parte de nosotros permanece oculta”.

Cuando intento comprender qué es la consciencia, descubro que la pregunta no es nueva. Mucho antes de que la psicología se convirtiera en una disciplina científica y antes incluso de que existiera la palabra «inconsciente» con el significado que hoy le damos, el ser humano ya se preguntaba quién era, de dónde procedían sus pensamientos, por qué sufría, qué fuerzas gobernaban su comportamiento y si detrás de aquello que podía ver de sí mismo existía otra realidad más profunda.

Quizá una de las grandes preguntas de nuestra historia sea precisamente esta:

“¿Somos solamente aquello que sabemos de nosotros mismos?”

La pregunta parece sencilla, pero contiene un universo.

Podemos observar nuestro cuerpo, escuchar nuestros pensamientos, reconocer nuestras emociones y recordar una parte de nuestra historia. Sin embargo, hay muchas cosas que hacemos sin saber exactamente por qué las hacemos. Repetimos comportamientos que no deseamos repetir. Nos enamoramos de personas que quizá no nos convienen. Tenemos miedos cuya procedencia desconocemos. Soñamos con imágenes extrañas. A veces una palabra se nos escapa de la boca y descubrimos, después de pronunciarla, que quizá queríamos decir otra cosa.

Hay algo en nosotros que parece saber más de nosotros mismos que nuestra propia consciencia.

Esta intuición aparece, con diferentes lenguajes, en tradiciones muy alejadas entre sí.

La encontramos en la India antigua, en la China que habla del Tao, en el pensamiento griego, en las tradiciones espirituales, en la filosofía y, ya en la época moderna, en el nacimiento del psicoanálisis y en la psicología profunda de Carl Gustav Jung.

No son teorías equivalentes. No debemos mezclarlas como si dijeran exactamente lo mismo. Pero sí podemos contemplarlas como diferentes intentos de responder a una pregunta común: “¿qué hay detrás de lo que vemos?”

Este capítulo es un pequeño viaje por esa historia.

¿Qué es más antiguo el Vedanta o el taoísmo?

Si hablamos de “tradiciones filosófico-religiosas documentadas”, el “Vedanta tiene raíces más antiguas que el taoísmo”.

Una comparación sencilla

Tradición

Fecha aproximada de sus primeros textos

Qué encontramos

“Vedas”

c. “1500–1200 a. C.”

Himnos y rituales védicos

“Upanishads”

c. “800–300 a. C.”

Ideas que serán la base del Vedanta

“Taoísmo temprano”

c. “siglos IV–III a. C.”

Tao Te Ching y Zhuangzi

La “c.” significa “circa”, una palabra latina que significa “aproximadamente”. Por ejemplo: c. 400 a. C. = aproximadamente 400 años antes de Cristo.

Aquí hay una distinción importante: “Vedanta no es lo mismo que los Vedas”. La palabra *Vedanta* significa literalmente “«final de los Vedas»“ (*veda* + *anta*), y se refiere originalmente a las enseñanzas de las “Upanishads”, que posteriormente dieron lugar a distintas escuelas filosóficas vedánticas.

Por tanto:

“Vedas → Upanishads → Vedanta”

mientras que, en China:

“tradición china antigua → Laozi / Tao Te Ching → Zhuangzi → desarrollo del taoísmo”

¿Y cuál es más antiguo, entonces? Si comparamos las “raíces intelectuales”:

“Tradición védica india → más antigua que el taoísmo documentado.”

Pero hay un matiz fascinante: las “Upanishads y el pensamiento taoísta clásico son relativamente cercanos en el tiempo”. Las grandes preguntas que aparecen en ambos son sorprendentes:

  • ¿Qué hay detrás de la realidad aparente?
  • ¿Qué es el ser?
  • ¿Cómo vivir de acuerdo con la naturaleza?
  • ¿Qué ocurre cuando dejamos de luchar contra la realidad?
  • ¿Puede el conocimiento transformar nuestra manera de vivir?

Y aquí aparece una diferencia preciosa:

“Vedanta:” investigar *¿quién soy realmente?* → “Atman / Brahman”.

“Taoísmo:” investigar *¿cómo vivir de acuerdo con el Tao?* → “wu wei”, no forzar, actuar en armonía con el curso natural.

Para el capítulo histórico que estoy construyendo, yo pondría “Vedas → Upanishads → Vedanta antes de Laozi y Zhuangzi”, dejando claro que “el Vedanta filosófico como sistema se desarrolla mucho después”, especialmente con Shankara en el siglo VIII d. C.

El Vedanta: mirar hacia dentro

Muchos siglos antes de Freud, en la India se desarrolló una tradición filosófica y espiritual que planteó preguntas extraordinariamente profundas sobre la naturaleza de la consciencia.

El “Vedanta”, cuyo nombre significa literalmente «el final del Veda», se desarrolla a partir de las enseñanzas de las Upanishads y posteriormente adquiere diferentes escuelas e interpretaciones.

Una de las cuestiones centrales del Vedanta es la naturaleza del “ātman”, el sí mismo o principio profundo del ser, y su relación con “Brahman”, la realidad última.

Para determinadas corrientes del Vedanta, especialmente el Advaita Vedanta, existe una diferencia fundamental entre aquello que normalmente creemos ser y aquello que realmente somos.

Normalmente decimos:

«Yo soy mi cuerpo». «Yo soy mis pensamientos». «Yo soy mis emociones». «Yo soy mi historia». O «Yo soy mi profesión». «Yo soy médico».

Pero el Vedanta invita a observar todas esas cosas. Si puedo observar mi cuerpo, entonces hay una dimensión de mí que observa el cuerpo.

Si puedo observar mis pensamientos, ¿soy solamente esos pensamientos?

Si puedo observar una emoción que aparece y desaparece, ¿soy esa emoción?

Esta investigación conduce a una pregunta radical:

“¿Quién es el que observa?”

No se trata simplemente de buscar una respuesta intelectual. Se trata de investigar directamente la experiencia. El pensamiento cambia. El cuerpo cambia. Las emociones cambian. Nuestra personalidad también cambia.

Incluso nuestras opiniones sobre nosotros mismos pueden cambiar radicalmente a lo largo de la vida.

 Sin embargo, existe una sensación íntima de continuidad: la sensación de «yo soy».

Esta distinción entre el contenido de la mente y aquello que conoce ese contenido resulta especialmente interesante cuando hablamos de consciencia.

El Vedanta no utiliza el concepto de inconsciente exactamente como lo hará Freud muchos siglos después. Sería un error histórico establecer una equivalencia directa. Pero sí encontramos una investigación profunda acerca de aquello que normalmente no vemos de nosotros mismos.

La mente puede convertirse en objeto de observación. Y cuando la mente se observa a sí misma comienza algo parecido a un viaje. Un viaje hacia dentro.

Māyā: cuando confundimos el mapa con la realidad

Otro concepto fundamental es “Māyā”.

En el Vedanta, Māyā no debe entenderse simplemente como «el mundo es una ilusión» en el sentido vulgar de que nada existe. La cuestión es más sutil.

Māyā señala nuestra tendencia a tomar por realidad última aquello que aparece ante nosotros. Construimos una interpretación del mundo y después confundimos esa interpretación con el mundo mismo. Algo parecido ocurre con nuestra identidad.

Durante años construimos una historia:

«Yo soy así». «Yo siempre he sido así». «A mí me pasa esto». «Yo no puedo hacer aquello». Poco a poco esa narración se convierte en una especie de prisión.

Pero una historia sobre nosotros no es necesariamente nosotros. Esta idea tendrá ecos sorprendentes en la psicología moderna. Freud descubrirá que nuestra consciencia no conoce todos los motivos de nuestro comportamiento.

Jung descubrirá que nuestra personalidad consciente contiene una parte de nosotros, pero no toda.

Y el pensamiento contemporáneo continuará investigando hasta qué punto nuestras decisiones están influidas por procesos que no llegan a nuestra consciencia.

Quizá el ser humano lleva miles de años intentando descubrir que “el relato que tenemos sobre nosotros mismos no agota lo que somos”.

Los griegos: el cuerpo y los humores

Mucho más cerca de Occidente encontramos otra antigua forma de comprender al ser humano: la medicina griega.

En la tradición médica asociada a “Hipócrates” y posteriormente desarrollada por “Galeno”, adquirió importancia la teoría de los cuatro humores.

Según esta concepción, el organismo estaba relacionado con cuatro fluidos fundamentales:

  • sangre,
  • flema,
  • bilis amarilla,
  • bilis negra.

A cada humor se le asociaron determinadas cualidades y tendencias temperamentales.

La predominancia de la sangre se relacionaba con el temperamento “sanguíneo”.

La flema con el “flemático”.

La bilis amarilla con el “colérico”.

Y la bilis negra con el “melancólico”.

Hoy sabemos que esta teoría fisiológica no describe correctamente el funcionamiento del organismo humano. La medicina moderna ha dejado atrás el modelo de los humores.

Sin embargo, hay algo interesante que permanece.

Los griegos estaban intentando comprender por qué las personas tienen diferentes maneras de reaccionar ante la vida.

¿Por qué una persona es impulsiva y otra tranquila?

¿Por qué alguien tiende a la tristeza mientras otro busca constantemente la acción?

¿Por qué algunas personas reaccionan con ira y otras parecen soportar las dificultades con mayor serenidad?

La teoría de los humores fue una de las primeras grandes tentativas occidentales de relacionar “cuerpo, personalidad y comportamiento”.

Y esta idea de que nuestra constitución influye en nuestra forma de vivir aparecerá, con otros lenguajes, una y otra vez a lo largo de la historia.

Del temperamento al carácter

Con el paso de los siglos, la idea de los cuatro humores fue transformándose.

Ya no se trataba solamente de explicar la salud física. El lenguaje de los temperamentos comenzó a utilizarse para describir características psicológicas.

El melancólico era reflexivo y sensible.

El colérico, activo y enérgico.

El sanguíneo, sociable y expansivo.

El flemático, tranquilo y estable.

Estas categorías no son una psicología científica en el sentido actual, pero muestran una preocupación que sigue viva:

“¿Por qué cada persona experimenta el mundo de una manera diferente?”

Esta pregunta nos conduce progresivamente hacia la psicología.

Y cuando llegamos al siglo XIX se produce una transformación decisiva. El estudio del ser humano comienza a abandonar progresivamente las explicaciones exclusivamente filosóficas o médicas y empieza a investigar de una manera más sistemática la mente, el comportamiento y la experiencia subjetiva. Es en este contexto donde aparecerá Freud.

Freud y el descubrimiento del inconsciente

Sigmund Freud nació en 1856 y estudió medicina en Viena. Su formación inicial no fue la de un filósofo interesado en el misterio de la mente, sino la de un médico y neurólogo.

Sin embargo, su experiencia clínica le llevó hacia un territorio que terminaría transformando nuestra manera de pensar.

Freud trabajó con pacientes que presentaban síntomas que no podían explicarse fácilmente mediante lesiones orgánicas.

Parálisis, dolores, dificultades sensoriales y otros síntomas podían aparecer sin que existiera una causa física evidente capaz de explicarlos. La pregunta era inquietante:

“¿Puede la mente producir efectos sobre el cuerpo sin que la persona sea consciente de cómo los produce?”

Freud comenzó a explorar esta posibilidad. Su encuentro con “Josef Breuer” y sus investigaciones sobre la histeria fueron importantes en este proceso. También fue decisiva su estancia en París y su contacto con “Jean-Martin Charcot”, que estudiaba la histeria y utilizaba la hipnosis.

Freud fue alejándose progresivamente de la hipnosis y desarrolló otras formas de exploración de la vida psíquica. Así fue adquiriendo forma una idea revolucionaria:

“la consciencia no gobierna completamente nuestra vida mental.”

Existe una parte de nuestra actividad psíquica que permanece fuera de la consciencia. Freud la llamó “inconsciente”.

El nacimiento del psicoanálisis

No existe un único día en el que podamos decir: «ese día nació el psicoanálisis». Fue un proceso que se desarrolló principalmente durante la década de 1890 y los primeros años del siglo XX.

En 1895 Freud y Breuer publicaron *Estudios sobre la histeria*, una obra fundamental en el desarrollo inicial de estas ideas. Después Freud fue elaborando progresivamente su propia concepción.

En 1900 apareció *La interpretación de los sueños*, aunque llevaba fecha editorial de 1900 y fue publicada a finales de 1899.

Para Freud, los sueños podían convertirse en una vía privilegiada para estudiar procesos psíquicos que no aparecían directamente en la consciencia. El sueño dejaba de ser simplemente una sucesión absurda de imágenes. Podía contener deseos, conflictos, recuerdos y asociaciones que la consciencia ordinaria no reconocía.

Freud llegó a formular una frase que resume buena parte de su revolución:

“el yo consciente no es dueño absoluto de su propia casa.”

La expresión no significa que Freud negara la existencia de la consciencia. Significa algo mucho más interesante:

“la consciencia es solamente una parte de nuestra vida psíquica.”

El síntoma como mensaje

Para Freud, un síntoma psicológico no era necesariamente algo sin sentido. Podía tener un significado.

Una persona podía desarrollar una conducta repetitiva, una fobia, una inhibición o un síntoma corporal relacionado con un conflicto que no reconocía conscientemente.

El síntoma podía convertirse así en una especie de compromiso entre fuerzas psíquicas diferentes. Una parte de nosotros quiere algo. Otra parte lo rechaza. Y el conflicto encuentra una salida indirecta.

Esta concepción cambia radicalmente la mirada sobre el sufrimiento psicológico. El síntoma deja de ser simplemente un enemigo que hay que eliminar. Puede convertirse en una pregunta:

“¿Qué está intentando decirme esto?”

Esta pregunta es especialmente interesante para cualquiera que quiera acompañar a otra persona en un proceso de autoconocimiento. No significa interpretar automáticamente todos los síntomas como mensajes del inconsciente. Significa aprender a escucharlos.

Freud y la represión

Uno de los conceptos centrales del psicoanálisis es la “represión”. Freud observó que determinados deseos, recuerdos o pensamientos podían resultar inaceptables para la consciencia. En lugar de permanecer presentes, eran apartados.

Pero aquello que desaparece de la consciencia no necesariamente desaparece de la vida psíquica.

Puede regresar de otras maneras. Puede aparecer en sueños. En lapsus. En fantasías. En síntomas. En determinadas conductas repetitivas. Aquí aparece una de las grandes intuiciones del psicoanálisis:

“lo que no podemos decir conscientemente puede encontrar otra forma de expresión.”

El inconsciente no habla necesariamente mediante frases. Puede hablar mediante imágenes. Mediante asociaciones. Mediante sueños. Mediante comportamientos. Y esta cuestión nos acerca directamente a Jung.

Jung: ampliar el inconsciente

“Carl Gustav Jung” nació en 1875, casi veinte años después que Freud. Durante un tiempo existió una estrecha relación intelectual entre ambos. Jung llegó a ser considerado una figura importante dentro del movimiento psicoanalítico.

Pero con el tiempo sus caminos se separaron. La diferencia no fue simplemente personal. Era también una diferencia profunda acerca de la naturaleza de la psique.

Freud puso mucho énfasis en los conflictos, los deseos reprimidos y la historia personal. Jung consideró que el inconsciente era mucho más amplio. Para él, no contenía solamente aquello que una persona había reprimido. También podía contener estructuras y formas simbólicas que parecían trascender la experiencia individual. Así surgió uno de los conceptos más conocidos de Jung:

“el inconsciente colectivo.”

El inconsciente personal y el inconsciente colectivo

Jung distinguió entre un “inconsciente personal” y un “inconsciente colectivo”.

El inconsciente personal contiene experiencias, recuerdos, emociones y contenidos que pertenecen a la historia individual y que pueden haber quedado fuera de la consciencia. Pero Jung propuso algo más. El inconsciente colectivo sería una dimensión más profunda de la psique, constituida por estructuras universales que denominó “arquetipos”.

No se trata de imágenes concretas almacenadas en una especie de biblioteca universal. El arquetipo es más bien una estructura o patrón que puede manifestarse mediante imágenes, relatos, mitos, sueños y símbolos.

Por eso encontramos motivos parecidos en culturas diferentes.

La madre.

El anciano sabio.

El héroe.

La sombra.

El nacimiento.

La muerte.

La transformación.

El viaje.

La unión de los opuestos.

No significa que todas las culturas cuenten exactamente la misma historia.

Significa que determinadas estructuras simbólicas parecen reaparecer una y otra vez.

El símbolo

Aquí llegamos a una de las aportaciones de Jung que más me interesan para este libro. ¿Qué es un símbolo?. Un símbolo no es simplemente una señal. Una señal tiene un significado relativamente definido. Una señal de tráfico nos dice qué hacer.

Un símbolo es diferente. Un símbolo puede contener varios niveles de significado. Una serpiente puede representar peligro. Pero también puede representar transformación. Puede asociarse a la renovación porque cambia de piel. Puede aparecer relacionada con la sabiduría.

Puede representar la energía vital. Puede aparecer como símbolo de curación. El significado dependerá del contexto, de la cultura y también de la historia personal de quien contempla la imagen.

Por eso Jung concede tanta importancia a los símbolos.

El símbolo permite que algo que todavía no comprendemos completamente pueda “hacerse visible”. Una imagen puede expresar algo que todavía no sabemos formular con palabras.

Los sueños como lenguaje simbólico

Para Jung, los sueños tienen una enorme importancia. No son simplemente una colección aleatoria de imágenes. Son una producción espontánea de la psique. El sueño puede presentar una casa. Un bosque. Un anciano. Un animal. Un río. Una montaña. Una puerta. Una serpiente. Una figura desconocida.

La tentación inmediata es preguntar:

«¿Qué significa este símbolo?»

Pero Jung invita a una aproximación más cuidadosa. Una serpiente no tiene necesariamente un significado universal y fijo. Debemos preguntarnos qué significa “para esa persona”, qué asociaciones produce y en qué contexto aparece. El símbolo es vivo. No es un diccionario.

Esta idea resulta fundamental cuando nos acercamos al Tarot.

La sombra

Otro concepto fundamental de Jung es la “Sombra”. La sombra representa aquellos aspectos de nuestra personalidad que no reconocemos como propios o que hemos relegado fuera de nuestra identidad consciente.

Todos construimos una imagen de nosotros mismos. «Yo soy amable». «Yo soy generoso». «Yo soy inteligente». «Yo soy espiritual». «Yo soy una buena persona».

Pero cuando construimos una identidad también dejamos fuera determinadas características. Aquello que no encaja en nuestra imagen consciente puede quedar relegado. La sombra no significa simplemente «lo malo». También puede contener cualidades que no nos hemos permitido desarrollar.

Una persona excesivamente obediente puede descubrir en su sombra su capacidad de afirmarse. Una persona que siempre cuida a los demás puede descubrir una necesidad legítima de cuidarse a sí misma.

Una persona que intenta ser racional puede descubrir una enorme vida emocional. La sombra no es solamente nuestro lado oscuro. Es también “aquello de nosotros mismos que todavía no hemos integrado”.

La individuación

Jung no entendía el desarrollo psicológico simplemente como adaptación a la sociedad. Proponía un proceso que llamó “individuación”. Individuarse no significa convertirse en egoísta ni separarse de los demás. Significa llegar a ser más plenamente quien uno es. Para ello necesitamos reconocer diferentes dimensiones de nuestra personalidad.

Nuestra persona. Nuestra sombra. Nuestros complejos. Nuestra dimensión consciente. Nuestros contenidos inconscientes. Y progresivamente establecer una relación más profunda entre ellos. La individuación es, en este sentido, un proceso de integración. No consiste en eliminar una parte de nosotros. Consiste en dejar de estar divididos.

Persona, máscara e identidad

Jung utilizó el término “persona” para referirse a la máscara social que utilizamos para relacionarnos con el mundo. Todos tenemos diferentes personas. No hablamos igual con un desconocido que con un amigo. No nos comportamos igual en el trabajo que en nuestra intimidad.

La persona cumple una función necesaria. El problema aparece cuando confundimos la máscara con nuestro ser completo.

«Soy mi profesión». «Soy mi cargo». «Soy el padre de mis hijos». «Soy el empresario». «Soy el terapeuta». «Soy el que siempre ayuda».

Todas esas identidades pueden ser reales. Pero ninguna agota la totalidad de lo que somos. La individuación implica descubrir qué hay detrás de nuestras máscaras. —

El arquetipo del viaje

Hay un símbolo que aparece constantemente en la historia humana: “el viaje.”

El héroe abandona su mundo conocido. Entra en un territorio desconocido. Encuentra obstáculos. Se enfrenta a sus propios miedos. Encuentra aliados y enemigos. Desciende a lugares oscuros. Descubre algo. Y regresa transformado.

Podemos encontrar esta estructura en mitos, cuentos y relatos de culturas diferentes. Pero también podemos reconocerla en nuestra propia vida. Hay momentos en que nuestra antigua manera de vivir deja de funcionar. Entonces comienza un viaje. A veces ese viaje es geográfico. Otras veces es interior. Y algunas veces ambos viajes coinciden.

Quizá caminar sea precisamente una de las formas más antiguas de realizar esta transformación. Cuando caminamos, dejamos atrás durante unas horas la estructura habitual de nuestra vida. El cuerpo se mueve. La respiración cambia. El paisaje cambia. El pensamiento cambia. Y, lentamente, aparece otra relación con nosotros mismos.

Del inconsciente al símbolo

Aquí podemos comprender por qué Jung resulta especialmente interesante para una investigación sobre el Tarot, el arte y la consciencia. El inconsciente no se expresa solamente mediante conceptos racionales.

Puede expresarse mediante “símbolos”. Y el arte es uno de los grandes territorios donde los símbolos aparecen. Una pintura puede provocar una emoción que no sabemos explicar. Una escultura puede despertar algo que no sabíamos que estaba dentro de nosotros.

Una música puede llevarnos a un recuerdo olvidado. Un paisaje puede producir una sensación de reconocimiento sin que sepamos por qué. No necesitamos convertir cada experiencia en una interpretación psicológica.

A veces basta con observar. La consciencia puede comenzar precisamente ahí: “en aprender a mirar sin apresurarnos a explicar.”

El Tarot y el mundo simbólico

Cuando llegamos al Tarot, debemos hacer una distinción. El Tarot de Marsella pertenece a una tradición histórica y simbólica diferente de la psicología de Jung.

Jung no creó el Tarot ni desarrolló una teoría científica del Tarot. Sin embargo, sus ideas sobre los arquetipos y los símbolos ofrecen una perspectiva interesante para aproximarnos a él.

Los “Arcanos Mayores” pueden contemplarse como una colección de imágenes cargadas de significado.

El Loco.

El Mago.

La Papisa.

La Emperatriz.

El Emperador.

El Papa.

El Ermitaño.

La Estrella.

La Luna.

El Sol.

La Torre.

La Muerte.

Cada imagen puede convertirse en una pregunta. ¿Qué representa para mí El Ermitaño?

¿Qué ocurre cuando aparece La Torre? ¿Qué estoy dejando morir? ¿Qué estoy ocultando en mi sombra? ¿Qué deseo integrar?

Desde esta perspectiva, el Tarot puede utilizarse como un “lenguaje de reflexión simbólica”. No necesitamos afirmar que las cartas predicen objetivamente el futuro.

Podemos contemplarlas como imágenes capaces de activar asociaciones, preguntas y narraciones. La carta se convierte entonces en un espejo.

No necesariamente nos dice quién somos.

Nos ayuda a preguntarnos quién creemos ser.

Y esa diferencia es enorme.

Una historia que continúa

Cuando miro este recorrido desde el Vedanta hasta Jung, descubro algo que me resulta fascinante. Cada época ha utilizado un lenguaje diferente.

El Vedanta pregunta: “¿Quién soy realmente?” Los griegos intentaron comprender la relación entre cuerpo, equilibrio y temperamento. Freud preguntó: “¿Qué fuerzas inconscientes influyen en nuestra vida?” Jung añadió: “¿Qué símbolos y patrones profundos habitan nuestra psique?”

Y nosotros, muchos siglos después, seguimos haciendo preguntas parecidas. Quizá no hemos cambiado tanto como creemos. Hemos cambiado nuestras palabras. Hemos cambiado nuestras herramientas. Tenemos neurociencia, psicología, resonancias magnéticas, inteligencia artificial y una cantidad extraordinaria de información.

Pero seguimos despertándonos algunas mañanas sin saber exactamente qué nos ocurre. Seguimos enamorándonos. Seguimos teniendo miedo. Seguimos soñando. Seguimos buscando sentido. Seguimos caminando.

Caminar como investigación

Y aquí vuelvo al principio de este libro. Caminar. Cuando salgo a caminar no estoy simplemente desplazándome de un lugar a otro. Puedo convertir el paseo en una forma de investigación.

Observo mis pensamientos. Observo mi respiración. Observo mi cuerpo. Observo el paisaje. Observo qué recuerdos aparecen. Observo qué emociones surgen.

Y, sobre todo, observo “qué estoy pensando mientras camino”.

Quizá ahí se encuentre una de las preguntas fundamentales de este libro. Porque cuando caminamos durante un tiempo suficientemente largo, o suficientemente lento, la conversación exterior disminuye. Y entonces comienza otra conversación.

La conversación interior.

A veces aparecen pensamientos repetitivos. Otras veces aparece una solución inesperada. Un recuerdo. Una preocupación. Una idea para un proyecto. Una imagen. Una persona. Una emoción. Un símbolo.

El bosque puede convertirse entonces en una especie de espacio intermedio entre el mundo exterior y el mundo interior.

Los árboles están fuera. Pero lo que despiertan en nosotros está dentro.

Del saber al observar

La historia que hemos recorrido también me lleva a una conclusión sencilla. Podemos estudiar mucho sobre la consciencia y, sin embargo, seguir sin observar nuestra propia consciencia. Podemos leer a Freud. Podemos estudiar a Jung. Podemos estudiar el Vedanta. Podemos aprender los significados del Tarot.

Podemos conocer la historia de los humores griegos. Pero todo ese conocimiento permanece fuera de nosotros si no lo convertimos en experiencia.

Por eso me interesa especialmente caminar. Caminar permite experimentar. No necesito resolver mientras camino la gran pregunta de quién soy.

Puedo simplemente observar. Observar el pensamiento que aparece. Observar cómo desaparece. Observar la emoción. Observar el cuerpo. Observar el paisaje. Observar mis reacciones.

Y quizá, poco a poco, comenzar a distinguir entre “lo que pienso que soy y aquello que realmente estoy experimentando”.

Un puente entre Oriente y Occidente

Hay algo hermoso en colocar juntos, aunque sin confundirlos, estos diferentes caminos.

El Vedanta nos invita a investigar al observador. La medicina griega intentó comprender la relación entre cuerpo y temperamento. Freud nos mostró que la consciencia no es completamente dueña de nuestra vida psíquica.

Jung amplió el territorio del inconsciente y nos enseñó a prestar atención a los símbolos.

El arte nos permite experimentar aquello que no siempre podemos explicar. El Tarot nos ofrece imágenes cargadas de posibilidades interpretativas. Y caminar nos permite llevar todas estas preguntas al terreno de nuestra propia experiencia.

No se trata de demostrar que todos dicen lo mismo. No lo dicen. Sería demasiado fácil y, probablemente, falso.

Se trata de escuchar las diferentes voces y observar qué preguntas despiertan en nosotros. Quizá la consciencia no sea una respuesta. Quizá sea una capacidad de “seguir preguntando”.

Y entonces aparece el bosque

Hay un momento del camino en el que dejo de pensar en la historia. Ya no estoy pensando en Freud. Ni en Jung. Ni en los griegos. Ni en el Vedanta. Estoy caminando entre árboles.

Escucho el viento. Miro las ramas. Siento mis pies. Respiro. Y de repente me doy cuenta de algo muy sencillo: “estoy pensando.”

No estoy pensando sobre el pensamiento. Estoy pensando. Y puedo observarlo. Un pensamiento aparece. Otro lo sustituye. Después llega una imagen. Después un recuerdo. Después una preocupación. Después nada.

Durante unos segundos solamente camino. Entonces aparece otra pregunta: “¿Quién está observando todo esto?”

La pregunta me resulta familiar. Hace miles de años alguien pudo formularla en una Upanishad. Mucho después, Freud investigó aquello que quedaba fuera de la consciencia. Jung buscó sus imágenes y sus símbolos. Yo solamente estoy caminando. Pero la pregunta continúa. Quizá esa sea la verdadera historia. La historia de una pregunta que nunca ha dejado de acompañarnos:

“¿quién soy cuando dejo de creer que soy solamente lo que pienso?”

Y quizá por eso seguimos caminando. Porque mientras caminamos podemos descubrir que dentro de nosotros hay mucho más paisaje del que imaginábamos.

2:45 Levántate media hora antes

Lewis Howes conversa con Marisa Peer sobre cómo nuestras palabras, pensamientos y creencias pueden estar creando los mismos bloqueos que intentamos superar. Descubre por qué tu mente interpreta literalmente lo que le dices, cómo cambiar patrones que vienen del pasado y cómo empezar a hablarte de una manera que fortalezca tu identidad y tu confianza. Una conversación profunda sobre transformación personal, autoestima, relaciones y el poder de reprogramar tu mente.

 El biohacking puede ayudar en la depresión, pero hay que distinguir entre herramientas que pueden apoyar la salud mental y tratamientos de la depresión propiamente dichos.

En mi enfoque de caminar + naturaleza + consciencia + biohacking, hay un terreno muy interesante.

¿Qué aspectos del biohacking pueden ayudar?

1. Movimiento
El ejercicio regular puede mejorar el estado de ánimo y reducir síntomas depresivos. Caminar a buen ritmo, bicicleta, fuerza o prácticas como yoga pueden ser herramientas muy útiles.

2. Luz natural
La exposición a luz natural, especialmente por la mañana, ayuda a sincronizar los ritmos circadianos. El sueño, la energía y el estado de ánimo están muy relacionados.

3. Sueño
Aquí hay una pieza fundamental. Horarios regulares, luz matutina, actividad física y una buena higiene del sueño pueden contribuir mucho. El sueño alterado es tanto un factor de riesgo como un síntoma frecuente de depresión.

4. Naturaleza — tu terreno
Los baños de bosque (shinrin-yoku), caminar por espacios verdes y estar en contacto con la naturaleza pueden reducir estrés y favorecer el bienestar psicológico. No los presentaría como una «cura», pero sí como una intervención complementaria muy interesante.

5. Respiración y prácticas cuerpo-mente
Meditación, yoga, qigong o respiración lenta pueden ayudar a regular la activación fisiológica y la respuesta al estrés. En tu caso, además, encajan perfectamente con la dimensión de consciencia que estás explorando.

6. Alimentación
Una alimentación equilibrada es importante para la salud cerebral. Pero tendría cuidado con el discurso típico del biohacking de «este suplemento cura la depresión». La evidencia para suplementos concretos es mucho más desigual y algunos pueden interactuar con medicamentos.

Y aquí aparece algo que me parece especialmente interesante para tu libro

Podríamos construir una especie de «biohacking de la consciencia»:

CUERPO → ENTORNO → ATENCIÓN → EMOCIÓN → CONSCIENCIA

Por ejemplo:

Caminar modifica el cuerpo.
El bosque modifica el entorno.
La respiración modifica el estado fisiológico.
La atención cambia aquello que percibimos.
La percepción modifica nuestra experiencia emocional.
Y entonces aparece una pregunta: ¿quién observa todo esto?

Ahí es donde tu investigación puede conectar de manera muy bonita biohacking, psicología sistémica, Jung, Tarot y Vedanta, sin convertir el biohacking en una pseudoterapia.

Y haría una distinción muy clara en el libro: si existe una depresión clínica, el biohacking debe ser complementario y no sustituir la evaluación y el tratamiento profesional.

Este piso, en un edificio de 1905, ha conservado muchas de sus señas: ladrillo visto, chimenea, molduras… pero reinterpretadas en clave contemporánea.

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.