ayurvedaLAB:Biohacking, pensamiento sistémico y simbólico
El pensamiento sistémico es especialmente interesante para el camino que estás construyendo en torno a conciencia, coaching y Peter Senge, porque cambia una pregunta fundamental:
En lugar de preguntarnos solamente «¿quién tiene la culpa?», preguntamos «¿qué estructura está haciendo que esto ocurra?».
No mira tanto las cosas aisladas como las relaciones, los patrones y los ciclos de retroalimentación que las conectan.
1. El mapa causal
Consiste en representar gráficamente cómo una variable influye sobre otra.
Por ejemplo:
Estrés → peor sueño → menos energía → menor rendimiento → más estrés
Aquí aparece un bucle de retroalimentación reforzadora. El problema no está en una sola variable: está en el circuito.
Esta técnica es muy útil en coaching porque permite que la persona deje de verse como «el problema» y empiece a observar el sistema en el que está atrapada.
2. Los bucles de retroalimentación
Es probablemente una de las herramientas más importantes.
Hay dos grandes tipos:
Bucle reforzador: cuanto más ocurre A, más provoca B, que a su vez aumenta A.
Bucle equilibrador: el sistema intenta corregir una desviación y recuperar un determinado estado.
Ejemplo de bucle reforzador:
Éxito → confianza → acción → más éxito → más confianza.
Pero también:
Miedo → evitación → menos experiencia → menos confianza → más miedo.
Aquí tienes una herramienta magnífica para relacionar pensamiento sistémico y conciencia: la persona puede llegar a observar el bucle en lugar de identificarse con él.
3. Los diagramas de comportamiento en el tiempo
En vez de estudiar solamente una fotografía, observamos cómo evoluciona algo a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, podemos representar:
nivel de estrés durante un año;
ingresos;
satisfacción personal;
horas de sueño;
relaciones sociales;
práctica de meditación.
Esto permite descubrir patrones que no aparecen cuando observamos un único momento.
4. Los arquetipos sistémicos
Peter Senge popularizó varios patrones sistémicos que permiten reconocer estructuras que se repiten en organizaciones y en la vida.
Algunos de los más interesantes son:
Una persona comienza a mejorar rápidamente, pero llega un momento en que aparecen factores que frenan el crecimiento.
Acción → crecimiento → limitación → menor crecimiento.
Es muy interesante aplicado al desarrollo personal: aquello que inicialmente nos ayuda puede convertirse posteriormente en un obstáculo.
Intentamos solucionar un problema mediante una solución rápida, pero esa solución reduce la necesidad de afrontar la causa profunda.
Por ejemplo:
Ansiedad → distracción → alivio temporal → no afrontamos la causa → vuelve la ansiedad.
Es un patrón muy reconocible en nuestra sociedad.
Los recursos tienden a dirigirse hacia quien ya está obteniendo buenos resultados.
En una organización:
más éxito → más recursos → mejores resultados → más éxito.
Puede producir círculos virtuosos, pero también círculos viciosos.
Varios individuos actúan racionalmente desde su propio interés, pero la suma de sus acciones termina perjudicando al conjunto.
Es extraordinariamente útil para comprender problemas ecológicos, económicos y sociales.
5. El iceberg sistémico
Esta técnica me parece especialmente interesante para tu libro sobre conciencia.
Podemos imaginar cuatro niveles:
Eventos
↓
Patrones
↓
Estructuras
↓
Modelos mentales
La mayoría de las personas reaccionan ante los eventos.
El pensamiento sistémico intenta bajar hacia las profundidades.
Por ejemplo:
«He discutido con mi pareja.»
Eso es un evento.
Si observamos que discutís todas las semanas, encontramos un patrón.
Si descubrimos que existe una determinada dinámica de comunicación, encontramos una estructura.
Y si finalmente descubrimos que ambos interpretáis la relación desde determinadas creencias, llegamos a los modelos mentales.
Aquí aparece una conexión preciosa con Jung, Sivananda y la conciencia:
La transformación comienza cuando dejamos de observar únicamente lo que ocurre y empezamos a observar desde dónde estamos interpretando lo que ocurre.
Es una técnica sencilla procedente de la mejora de procesos.
Ante un problema preguntamos repetidamente:
¿Por qué?
Ejemplo:
— No estoy escribiendo mi libro.
— ¿Por qué? Porque estoy cansado.
— ¿Por qué estoy cansado? Porque duermo mal.
— ¿Por qué duermo mal? Porque me acuesto preocupado.
— ¿Por qué estoy preocupado? Porque siento que debería avanzar más rápido.
— ¿Por qué necesito avanzar tan rápido?
La quinta pregunta puede llevarnos a un modelo mental que estaba oculto.
En un sistema casi nunca existe una sola persona.
Podemos representar:
yo → pareja → familia → trabajo → sociedad → economía → cultura
Cada elemento modifica a los demás.
Esta herramienta es muy utilizada en coaching sistémico, liderazgo y organizaciones.
Consisten en colocar los distintos elementos de un problema y representar sus relaciones.
Por ejemplo, para estudiar el agotamiento de una persona:
trabajo
↕
dinero ←→ seguridad
↕
familia
↕
tiempo personal
↕
sueño
↕
energía
De repente vemos que lo que parecía un problema individual puede ser un problema sistémico.
Yo relacionaría el pensamiento sistémico de Peter Senge con tu capítulo sobre conciencia de esta manera:
Nivel 1 — Evento:
«Esto me está pasando.»
Nivel 2 — Patrón:
«Esto me pasa repetidamente.»
Nivel 3 — Sistema:
«¿Qué relaciones están produciendo este patrón?»
Nivel 4 — Modelo mental:
«¿Qué creencias hacen que yo participe en este sistema?»
Nivel 5 — Conciencia:
«Puedo observar todo ese proceso sin identificarme completamente con él.»
Y aquí aparece una conexión muy potente con la pregunta que estabas trabajando:
Si puedo observar mis pensamientos, ¿soy mis pensamientos o soy aquello que los observa?
El pensamiento sistémico nos enseña a hacer algo parecido con nuestra vida: salir momentáneamente del sistema para observar el sistema.
Ese movimiento —de estar dentro de la estructura a poder contemplar la estructura— puede convertirse en uno de los puentes más interesantes entre Senge, Jung, Ramana Maharshi, Sivananda y la conciencia.
Claro, José. Aquí hay una conexión muy potente entre victimismo, conciencia y pensamiento sistémico de Peter Senge. Y además encaja muy bien con el trabajo que estás haciendo sobre la pregunta: «¿Quién observa a quién?»
Senge no plantea el victimismo como una categoría psicológica aislada, sino que su pensamiento permite comprenderlo como una posición dentro de un sistema de relaciones.
La persona que se siente víctima suele construir una explicación lineal:
«Esto me ocurre porque esa persona me lo hace.»
El pensamiento sistémico introduce una pregunta mucho más incómoda:
«¿Cómo estoy participando, consciente o inconscientemente, en el sistema que produce aquello de lo que me quejo?»
Esto no significa culpar a la víctima. Significa pasar de la culpa a la responsabilidad sistémica.
Imaginemos una pareja:
Crítica → defensa → distanciamiento → frustración → más crítica
Cada miembro puede pensar:
«Yo reacciono así porque él/ella empezó.»
Y el otro piensa exactamente lo mismo.
Aquí aparece uno de los grandes descubrimientos del pensamiento sistémico: la causalidad circular.
No existe necesariamente un único culpable. Existe un bucle de retroalimentación.
La persona dice:
«Me critica porque me cierro.»
La otra responde:
«Me cierro porque me critica.»
Ambas explicaciones pueden ser parcialmente ciertas.
Pero ninguna ve el sistema completo.
Aquí es donde Senge resulta especialmente interesante.
Una persona puede encontrarse en tres posiciones:
1. Víctima
«Esto me sucede.»
2. Protagonista
«Puedo hacer algo respecto a esto.»
3. Observador sistémico
«Puedo observar el patrón del que formo parte.»
El tercer nivel es el más interesante para tu capítulo sobre conciencia.
Porque ya no observamos únicamente el problema, sino la estructura que genera el problema.
Y esto se aproxima mucho a una de las ideas centrales de Senge: nuestros modelos mentales condicionan aquello que vemos y la manera en que actuamos.
Podríamos representarlo así:
Modelo mental
↓
«Los demás son responsables de lo que me ocurre»
↓
Interpretación
«Me están perjudicando»
↓
Emoción
Impotencia / resentimiento
↓
Conducta
Queja / defensa / pasividad
↓
Respuesta del entorno
Los demás se alejan, se defienden o contraatacan
↓
Confirmación
«¿Ves? Siempre me hacen lo mismo.»
↓
Refuerzo del modelo mental
Y el círculo vuelve a comenzar.
Esto es pensamiento sistémico puro: una creencia produce comportamientos que generan consecuencias que terminan confirmando la creencia inicial.
Aquí podemos hacer una conexión muy bonita con tu trabajo.
La conciencia no consiste necesariamente en eliminar los pensamientos negativos.
Consiste en poder observarlos.
La persona puede pasar de:
«Soy una víctima.»
a:
«Estoy teniendo el pensamiento de que soy una víctima.»
Parece una diferencia pequeña, pero filosóficamente es enorme.
En el primer caso existe identificación.
En el segundo aparece observación.
Y entonces podemos formular una pregunta muy poderosa:
¿Quién está observando mi sensación de ser víctima?
Ahí el victimismo empieza a convertirse en una oportunidad de conciencia.
Hay además una idea de Senge especialmente útil: la tensión creativa.
Existe una diferencia entre:
mi realidad actual
y
la realidad que deseo.
Cuando una persona se coloca en el victimismo puede utilizar esa distancia para justificar su impotencia:
«No puedo hacer nada porque los demás no cambian.»
Pero el pensamiento sistémico pregunta:
«¿Qué pequeña parte del sistema sí puedo modificar?»
No puedo controlar completamente a mi pareja.
No puedo controlar a mi jefe.
No puedo controlar a la sociedad.
Pero puedo modificar:
mi manera de comunicarme;
mis expectativas;
mis respuestas;
mis límites;
mis interpretaciones;
mis conversaciones;
mis decisiones.
Y cuando cambia una pieza de un sistema, el sistema puede comenzar a responder de otra manera.
Podríamos representar el círculo del victimismo así:
Sentimiento de injusticia
↓
Queja
↓
Defensa del otro
↓
Conflicto
↓
Distanciamiento
↓
Soledad
↓
Mayor sentimiento de injusticia
Es un bucle reforzador.
La salida no consiste necesariamente en convencer a la persona de que «no es víctima».
La salida consiste en introducir conciencia en algún punto del circuito.
Por ejemplo:
«¿Qué haces tú cuando te sientes atacado?»
La pregunta desplaza la atención desde:
«¿Qué me está haciendo el otro?»
hacia:
«¿Qué hago yo cuando ocurre esto?»
Y ahí aparece el territorio de la responsabilidad.
El victimismo mira el acontecimiento; la conciencia observa el patrón. El victimismo pregunta quién tiene la culpa; el pensamiento sistémico pregunta qué estructura está produciendo el resultado. Y la conciencia añade una pregunta todavía más profunda: ¿qué parte de esa estructura puedo observar en mí?
Y esta última pregunta enlaza magníficamente con Jung, Senge y la tradición contemplativa: pasar de estar atrapado dentro de un patrón a ser capaz de verlo.
Ese desplazamiento —de «me ocurre» a «puedo observar cómo participo en lo que ocurre»— puede ser uno de los ejes centrales de tu capítulo sobre pensamiento, conciencia y responsabilidad.